Convergencias / Divergencias

Un coleccionista de arte moderno y contemporáneo adquiere un conjunto de piezas indígenas (Ye’kwana), y las integra a su colección. El hecho -sin ser nuevo-genera una colisión; el encuentro entre dos universos de sentido, dos repertorios simbólicos, formales y técnicos que exigen un acercamiento, un intento por comprender lo que allí sucede. ¿Cómo se entabla el diálogo entre este acervo de obras “primitivas” y las manifestaciones del arte moderno y contemporáneo? ¿Qué nos dice su a veces perturbadora cercanía formal? ¿Dónde residen sus diferencias y qué nos revelan? ¿Por qué, en definitiva, debería ser un problema que estas obras (estrictamente contemporáneas desde el punto de vista cronológico), coincidan en el seno de una misma colección?

Es a estas y otras preguntas cercanas que intenta responder la exposición que nos propone ahora la Colección Juan Carlos Maldonado, no de manera perentoria y definitiva, por supuesto, pero sí como una tentativa por compartir algunas pistas concretas. Curada por Ariel Jiménez, en colaboración con el equipo de la JCMAC, la muestra se propone explorar algunos puntos de contacto entre la producción artística de los Ye’Kwana (tribu que habita la región guyano-amazónica, al sur del territorio venezolano y norte de Brasil), y algunas piezas icónicas de la abstracción geométrica occidental.

Y puesto que el arte moderno, y en gran medida también el contemporáneo, mantiene desde sus orígenes una relación estrecha, no solo con la producción artística de las culturas “primitivas” o “primeras” de África, Asia, América u Oceanía, sino con todas las tradiciones estéticas -occidentales o no-que han privilegiado la potencia expresiva del color y de la forma por encima de la apariencia visual del mundo, las relaciones que se establecen entre estos diferentes universos estéticos son tan variadas como sutiles, y no es nada fácil abordarlas en una sola exhibición. De allí que el objetivo de esta curaduría no sea dibujar una historia, incluso parcial, de las relaciones entre lo moderno y sus fuentes primitivas, sino, por el contrario, tomar estos objetos y compararlos uno a uno en sus técnicas y materiales, en sus maneras de proceder, en su funcionamiento semántico, y ver lo que ese encuentro puede decirnos sobre ellos y nosotros.

Con ese propósito se definieron tres diálogos, en torno justamente a tres maneras distintas de comparar estos objetos entre sí:

  • Funcionalidad técnica y valor simbólico

Cuando entre los objetos Ye’Kwana y las obras de algunos artistas modernos como Joaquín Torres-García, Mathias Goeritz, y, en menor medida, Mira Schendel, se detectan formas similares de funcionar en tanto que dispositivos simbólicos.

Modelos generativos

Cada vez que se hizo posible detectar entre ellos la existencia de formas organizativas o modelos operativos que preceden la realización de la obra (el cruce de dos líneas, una vertical y una horizontal, en el caso de los Ye’Kwana; la repetición de un mismo elemento con una sola variable, como en Sol Lewitt; el empleo de los crucigramas, en el caso de Sigfredo Chacón) y de los cuales se generan luego sus características formales.

  • Pureza y economía de medios

En los casos donde las producciones indígenas y modernas (como en Josef Albers, Max Bill o Gonzalo Fonseca), coinciden en sus estrategias de lenguaje, específicamente en la clara economía de medios que los caracteriza.

A través de esos tres diálogos, es en efecto mucho lo que se puede conocer de los artistas y las obras expuestas, y los organizadores de la muestra no esperan otra cosa si no que de allí pueda surgir en sus espectadores el deseo de conocer más, y mejor, tanto el arte moderno como los extraordinarios tejedores del sur venezolano, los Ye’Kwana, cuyas obras fueron recolectadas por los antropólogos Edgardo González-Niño y Charles Brewer-Carías durante los años sesenta del siglo XX, y hoy forman parte de la Juan Carlos Maldonado Art Collection en Miami.

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