VASARELY Victor

Recibe su formación artística en la Academia Podolini-Volkmann (Budapest, 1927) y en la Mühely (Budapest, 1929), una escuela de artes aplicadas que, bajo la batuta de Alexander Bortnyik, suscribía los principios de la Bauhaus. Durante sus años de estudiante se gana la vida como diseñador de carteles publicitarios. Evoluciona de un dibujo de gran realismo a otro de carácter sintético y organización geométrica, en el cual ya empleaba efectos ópticos basados en la superposición de líneas.

En 1930 se radica en París, donde su oficio como diseñador de carteles alcanza un gran éxito. Con la idea de abrir una escuela al estilo de la Bauhaus, realiza estudios sistemáticos de los medios de representación gráfica, entre los cuales cobrarían gran relevancia los relacionados con los efectos ópticos. Sus hallazgos de esta época, si bien tienen su origen en una intención pedagógica, se convertirán en el “alfabeto” y el “repertorio básico” (en palabras del artista) de su obra posterior. Entre 1942 y 1944, estando fuera de París debido a la Segunda Guerra Mundial, tiene lugar su alejamiento de las artes gráficas y su dedicación al estudio y práctica de la pintura moderna. En 1944 se inaugura la Galerie Denise René (París) con una muestra individual de Vasarely, en la cual el artista presenta dibujos, estudios gráficos y carteles. Una nueva exposición en esta misma galería, en 1946, esta vez centrada en sus estudios pictóricos próximos al cubismo y al surrealismo, daría pie a que, apenas un año después, el artista renegara de estas indagaciones y tomara la decisión de dedicarse plenamente al arte constructivista y abstracto-geométrico.

El primer paso hacia la abstracción ocurre en 1947, durante una temporada en Belle-Isle. Impresionado por el entorno, Vasarely pinta una suerte de paisajes en los cuales las figuras naturales han quedado reducidas a formas geométricas. En 1948 adquiere una casa en Gordes, una población medieval cuyas enmarañadas construcciones le inspiran la serie homónima. Se trata de abstracciones de las paredes, los tejados y el cielo del lugar, a partir de las cuales Vasarely, influenciado también por la teoría de la Gestalt, estudia la ambigüedad entre forma y fondo. Las formas las construye a partir de la perspectiva axonométrica, lo que daba a su vez una gran imprecisión a su percepción espacial. En 1951 se instala en Arcueil. Por esta época, en los azulejos de la estación de Denfert-Richereau descubre extrañas formas craqueladas que le sugieren la serie de Denfert. Aquí el centro compositivo desaparece y las formas, si bien en menor cantidad y colorido, cubren la totalidad de la tela; la ambigüedad de los elementos (forma, color, luz, sombra) se acentúa. La obra que sintetiza este período es Hommage à Malevitch (primera versión en 1952). La estructura falsamente simétrica de la obra, con grandes cuadrados y rombos de factura perfecta inscritos en otros cuadrados y rombos cuyos lados no se unen, confiere a las formas una ubicación espacial equívoca: por momentos parecen salirse de la superficie o hundirse en ella. La figura del rombo, por su parte, se aprecia como un cuadrado que gira.

En 1951 expone en la Galerie Denise René la serie Photographismes, conformada por ampliaciones fotográficas de dibujos de líneas blancas sobre fondo negro o viceversa: cuando las líneas se encuentran más próximas entre sí tiene lugar un efecto vibrante. Abocado a la investigación de los fenómenos ópticos en la obra de arte, organiza la muestra colectiva Le mouvement (Galerie Denise René, 1955), que sirve de lanzamiento al arte cinético. Para la ocasión, Vasarely presentó sus Obras cinéticas profundas, en las que dos láminas de plexiglás transparente con dibujos lineales se colocaban paralelas pero separadas unos cinco centímetros entre sí; el desplazamiento del observador daba lugar a la transformación constante de la obra. Coincidiendo con esta exposición, Vasarely publicó el Manifiesto amarillo, en el cual planteó su propuesta formal y social del arte cinético: desde la ordenación serial de las formas geométricas (específicamente de la “unidad plástica”) hasta la producción masiva para su integración en la vida cotidiana. En la serie Noir et blanc todavía se superponen dos dibujos, pero sin espacio entre ellos: impresos sobre una misma superficie, sus estructuras se intersectan para dar lugar a una trama de gran sensación rítmica.

Las “unidades plásticas” consistían en cuadrados con otra figura geométrica inscrita en su interior para ser combinados serialmente. Las primeras obras compuestas a partir de este principio datan de mediados de los años cincuenta y se restringen al blanco y el negro. Con el tiempo se añadirán colores planos contrastantes a cada una de las formas. En 1959, Vasarely patenta la “unidad plástica” y, en 1963, la da a conocer al público en la muestra Unité Plastique (Musée des Arts Décoratifs, París). La serie que presenta en esta ocasión se titula Folklore Planétaire, cuyas obras presentan, además de un limitado repertorio cromático, una estructura que se repite en una secuencia compleja pero constante. Más adelante, para la serie Permutaciones, el repertorio cromático se amplía y las figuras que componen las “unidades plásticas” en ocasiones se distorsionan para dar lugar a efectos espaciales. Otra aplicación de las “unidades plásticas” fue el modelo reproductivo: ayudantes de taller, siguiendo un patrón diseñado por Vasarely, podrían ser capaces de producir las obras; era la realización de su ideal de democratización de la creación artística y de su rechazo por la obra original y la figura del artista individualista.

En la segunda mitad de la década de los sesenta, ya consagrado como precursor del Op Art, participó en las más importantes muestras colectivas internacionales adscritas a esta tendencia: The Responsive Eye (Museum of Modern Art, Nueva York, 1965) y Lumière et mouvement (Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, París, 1967). Por esta época estudia cómo producir una gran ilusión de tridimensionalidad inestable a partir de combinaciones de la figura de un cubo (a veces axonométrico, a veces de Kepler), cuyo mayor logro es la serie Tridim. El paso siguiente fue la producción de verdaderos objetos tridimensionales (en los cuales la “unidad plástica” se convierte en un cubo real), denominados genéricamente como Bidim.

En las décadas siguientes, Vasarely se dedicó principalmente a la difusión de su legado y son escasas las novedades que aporta a su obra. Destaca de este período la puesta en práctica de sus ideas acerca de la integración arquitectónica en la sede de la Fundación Vasarely (inaugurada en 1976): desde la fachada hasta los interiores del edificio, se suceden más de cuatro decenas de obras integradas a los espacios arquitectónicos. El artista, siempre a la búsqueda de un entorno urbano más bello y acogedor, que había realizado numerosos monumentos desde 1954 (cuando participó en el proyecto de integración de las artes llevado adelante por el arquitecto Carlos Raúl Villanueva en la Ciudad Universitaria de Caracas, Venezuela), logra aplicar aquí su idea de convertir la “unidad plástica” en una suerte de módulo arquitectónico.

vasarely-chyt-stri-ton-1971-73

Victor VASARELY

Cheyt-Stri-Ton, 1971-73