SOTO Jesús Rafael

Recibe su formación en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas (1942-1947). En 1950 se traslada a París e incursiona en la abstracción geométrica, primero bajo la influencia de Mondrian y luego experimentando la adaptación de los principios de la música serial y dodecafónica a las artes visuales. Participa en la exposición Le mouvement (Galerie Denise René, París, 1955), que sirve de lanzamiento al arte cinético. Entre 1955 y 1957 se vale del plexiglás para lograr una superposición de entramados que, con el desplazamiento del observador, produce efectos vibratorios, como en La cajita de Villanueva (1955), Espiral (1955) y las Estructuras cinéticas (1956-1957).

A finales de los años cincuenta y comienzos de los sesenta acusa la influencia del informalismo: sus obras se distancian de la geometría, se tornan gestuales y matéricas y restringen su variedad cromática, aunque sin perder su carácter cinético. Corresponden a esta etapa las Vibraciones, iniciadas en 1957, con una de las cuales obtiene el Premio Nacional de Pintura en Venezuela (1960); el Mural de 1961, en el que incorpora desechos, y los Leños viejos (1960-1962), ensamblajes de troncos de madera con incrustaciones diversas. El principio que activa la cualidad cinética de estas obras es la vibración, logrado por la superposición de varillas, alambres y otros fragmentos metálicos móviles sobre planos de tramas. Este concepto, como vestigio de la etapa barroca (como se la ha llamado) pervive en las Escrituras (iniciadas en 1963), los Quadratos (1974), nuevos conjuntos de Vibraciones y Leños viejos, así como otras obras análogas. Pero ya hacia mediados de los años sesenta, Soto ha retornado a las composiciones de gran rigor geométrico, en las que emplea sus características tramas como fondo de formas cuadradas, logrando efectos de vibración e inestabilidad, como en Relación negro y plata (1966) y Gran cobalto (1971).

En 1967 realiza el primero de sus Penetrables, piezas en gran formato compuestas por tubos de plástico o metal colgantes que pueden ser atravesadas por el espectador, permitiendo la interacción de éste con la obra. Este año construye también su primer Volumen suspendido para la Exposición Universal de Montreal. En 1969 inicia las Progresiones, grandes extensiones de espacio ocupadas por varas de aluminio que cuelgan o se apoyan en el suelo. A la par de sus aspectos cinéticos o interactivos, estas nuevas obras se evidencian apropiadas para funcionar en espacios arquitectónicos, lo cual Soto no tarda en explotar. Así, desde 1975 realiza numerosas obras integradas a la arquitectura. Una de ellas, el Volume virtual suspendu (Royal Bank of Canada, Toronto, 1977), da lugar a una serie derivada de la anterior: los Volúmenes virtuales, formas tridimensionales que parecen flotar sin asidero alguno, gracias a los juegos cromáticos de sus hilos o varillas. Por esta época se realizan varias muestras retrospectivas de su trabajo en el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris (1969), el Guggenheim Museum (Nueva York, 1974) y el Centre Pompidou (París, 1979).

Al iniciarse la década de los ochenta comienza a desarrollar la serie Ambivalencias, en la cual coloca, sobre un plano de tramas, cuadrados de diversos tamaños y colores, dando lugar a una apreciación ambigua de los espacios y las profundidades. A partir de este momento destacan entre sus obras de integración arquitectónica el Volume virtual (Centre Pompidou, 1988), la Gran esfera de Seúl (Parque Olímpico, Seúl, 1988) y Welcoming Flag (Phoenix Tower, Osaka, Japón, 1995). En 1995 recibe el Premio Nacional de Escultura, y en 2000 se celebra la exposición Clásico y moderno, retrospectiva de su obra preparada por la Fundación Corp Group Centro Cultural (Caracas).

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Jesús Rafael SOTO

Untitled, c.1959

Foto: Ben Lazare