SALAZAR Francisco

Recibe su formación en la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas y la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Central de Venezuela, entre mediados de los años cincuenta e inicios de los sesenta. Paralelamente, participa en los salones de arte nacionales. Hacia 1962 realiza ensamblajes y pinturas de influencia informalista, de gran calidad matérica y con predominancia del color blanco, que presenta en la Galería G (Caracas, 1963). Esta primera etapa de variada experimentación y búsqueda culmina con una síntesis de recursos tras la cual sobreviven el papel corrugado, como materia, y el color blanco. A partir de estos únicos elementos, Salazar desarrolla una obra caracterizada por la transformación de la luz al incidir sobre planos texturados que el artista construye para lograr blancos, negros y una infinita gama de grises, en constante variación de acuerdo a la ubicación y movimientos del espectador.

Los primeros resultados de este hallazgo conforman la serie Positivo-negativo, que Salazar muestra en el Centro Venezolano Americano (Caracas, 1966) y en el Museo de Bellas Artes (Caracas, 1967). En 1967 participa en la V Bienal de Jóvenes Artistas de París, en donde obtiene el primer premio. A partir de ese momento reside en la capital francesa, donde, influenciado por los maestros del cinetismo, comienza a proyectar sus obras con sentido programático. Durante la segunda mitad de los años setenta expone con frecuencia en Caracas y París.

En 1980 presenta una importante muestra individual en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas titulada Espacio blanco. Ya por entonces, el papel corrugado ha dejado de ser la única materia constituyente de su obra y se suman a éste soportes de madera para crear diversos planos de texturas, cuya combinatoria produce en ocasiones formatos abiertos e irregulares. Con ello también incorpora los recursos de la expansión, el desplazamiento y la integración de los planos, que se agregan a la omnipresente transformación: transformación, casi diríase sublimación o ennoblecimiento en un sentido alquímico, de los más ordinarios materiales (como el cartón corrugado) en obra de arte; transformación de la luz, al “enredarse” ésta en la “estructura u orden espacial”, en palabras del artista, por él construido; transformación también del espectador, que debe desarrollar pacientemente su sensibilidad o capacidad de observación ante una obra que requiere ser contemplada durante largos períodos de tiempo para que los juegos de luz que tienen lugar en ella comiencen a afectar su retina. Siguiendo como línea de investigación este cinetismo singular, Salazar realiza a partir de entonces numerosas exposiciones individuales en Europa y América. En 2007 es homenajeado con una gran exposición antológica titulada El juego de la luz y el espacio (Museo de Arte Acarigua-Araure, Venezuela).

Francisco Salazar vive y trabaja en París.

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Francisco SALAZAR

Expansion d’un element 519, 1976

Foto: Ricardo Jimenez