ROJAS Carlos

Estudia en la Universidad Javeriana y en la Universidad Nacional (Bogotá, 1953-1954) y en la Escuela de Bellas Artes y el Instituto de Artes (Roma, 1958-1959). Sus primeras obras, producidas en la segunda mitad de los años cincuenta, bodegones, árboles y dibujos de carácter naturalista, son figurativas. A finales de la década adopta la estética cubista y la técnica del collage y construye sus nuevos bodegones y retratos (serie de los Papeles pegados) a partir de recortes de papel y de plástico extraídos de productos de consumo masivo, que confieren a las obras un carácter pop. Esta vertiente pop se prolonga y acentúa con la serie Mujeres en faja, en la que adhiere a los lienzos ropa interior femenina y retazos de otras prendas de vestir.

En la década de los sesenta inicia el período más racional de su trayectoria. A partir de entonces, prescinde de la línea curva y convierte la voluntad de síntesis y el interés por las concepciones científicas en una suerte de guía metodológica. La nueva producción de Rojas abarca dos grandes grupos. El primero, “Ingeniería de la razón” (conjunto por el que recibió el primer premio en el XX Salón de Artistas Nacionales, 1969), incluye las series Signos y señales y Pueblos, en las que predomina el cuadrado, el diseño y la investigación sobre el espacio. La primera es casi monocroma, mientras que en Pueblos, que alude a la variedad geográfica y artesanal colombiana, el color cobra importancia. En el segundo núcleo de obras de esta etapa, el continente americano, “América”, con su naturaleza y su cultura ancestral, se ubica en el centro de la reflexión artística de Rojas. Conforman este grupo las series Horizontes y Cruzados, en las cuales la línea y el color (logrados a partir de la experimentación en torno a pigmentos naturales y artificiales) son los protagonistas. En Horizontes, que se alzó con el primer premio en la XIII Bienal de São Paulo (1975), los lienzos se cubren de líneas de colores (horizontales o, en ocasiones, verticales) inspiradas en el paisaje de las distintas regiones de Colombia, con sus climas y vegetaciones. Los Cruzados tienen un origen doble y dispar: el diseño textil tradicional y la retícula del paisaje urbano (específicamente el neoyorquino) desde una visión aérea.

A comienzos de los años setenta surge en la pintura de Rojas un nuevo sentido de la abstracción. En la serie El Dorado, la superficie del lienzo se llena de acentuadas texturas sobre las que domina el color dorado (símbolo del sol, del polvo cósmico, de la fe). Lo gestual y lo materia desplazan a la geometría. En la serie Mater materia aparece la preocupación por el caos sociopolítico que vive el mundo y, en especial, Colombia. No hay aquí un interés por la perfección formal; por el contrario, en estas obras la materia (generalmente madera) se muestra cruda y muchas veces gastada o destruida. En los años ochenta esta preocupación continúa en la serie Mutantes, cuyos materiales (madera, latón, cartón), sucios, rotos y desgastados, aluden a la pobreza urbana. Con el inicio de la década de los noventa, la pintura de Rojas arriba a una suerte de síntesis de sus etapas anteriores con la serie Por pintar. El retorno de lo geométrico y de lo eminentemente pictórico que se conjuga con lo material y con una ejecución cuidada que no pretende la perfección, signan estas últimas obras, plenas de una gran vivencia mística.

Paralelamente a su trayectoria pictórica, Rojas desarrolló una destacada obra escultórica. Si bien siempre fueron geométricas, algunas de sus esculturas asumieron una forma orgánica durante los años sesenta. A partir de los años setenta, la geometría de las mismas se tornó francamente constructiva y ascética. Ligeras, lineales y precisas en su estructura, las formas demarcaron dinámicamente espacios vacíos. Para Rojas, el más alto y verdadero destino de una escultura era el espacio público, razón por la cual proyectó sus principales obras tridimensionales para parques, campus universitarios y avenidas de Bogotá y Medellín, entre otras.

rojas_v2_v4_1969-70

Carlos ROJAS

V2,V4 (Serie: Ingenieria de la Vision), c. 1970

Foto: Mariano Costa Peuser