PÉREZ Manuel

Se forma en la Escuela de Artes Plásticas de Guanare (hacia 1973), la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas (1983-1986) y el Centro de Enseñanza Gráfica (Cegra). Su pintura temprana se adscribe a la estética abstracto-geométrica. Se construye a partir de líneas que, al cruzarse, generan formas ortogonales que se repiten de manera serial, en las cuales el color varía sobria y gradualmente, sin grandes contrastes. A este período pertenece su obra Estructura color I premiada en el XXXV Salón Arturo Michelena (1977). Contemporáneamente a este salón, presenta la exposición Acrílicos en la Sala de Exposiciones de la Universidad de Carabobo (Valencia, Edo. Carabobo), que despierta el interés de la crítica por su dominio técnico y manejo del color. Durante casi una década, Pérez cultiva este geometrismo seriado, cinético y de cuidado cromatismo, el cual muestra de manera retrospectiva en la exposición Acrílicos 1976-1982 (Cámara de Comercio, Valencia, 1982).

Hacia finales de la década de los ochenta realiza obras de sentido atmosférico, aunque su producción más característica mantiene los esquemas constructivos sobre los cuales despliega elementos simbólicos, iconográficos, letras, números e incluso rastros informalistas. Esta suerte de huellas o marcas significantes, aunque misteriosas, se organizan como pretendiendo transmitir un mensaje encriptado. Durante esta época y hasta su temprana desaparición física, expuso su obra en varias muestras individuales en la Galería Uno (Caracas): Los últimos peces (1990), Oxidente (1992) y Revelaciones (1995). Esta segunda etapa del artista sería también reconocida con premiaciones en el XIII Salón Nacional de Arte de Aragua (Museo de Arte de Maracay, 1988) y en el LI Salón Arturo Michelena (Ateneo de Valencia, 1993). En 1998, la Galería Uno presentó como póstumo homenaje la exposición Lalibela.

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Manuel PEREZ

Sueño de una noche occidental, 1992

Foto: Ricardo Jimenez