MÉRIDA Manuel

Recibe su formación en la Escuela de Artes Plásticas Arturo Michelena (Valencia, Edo. Carabobo, 1952-1959). En 1960 se establece en Caracas, donde trabaja produciendo escenografías para televisión. A mediados de los años sesenta realiza naturalezas muertas en el cual la conexión con la realidad es difusa, incluso caótica. Muy pronto el tema cambia hacia unas vistas de fragmentos urbanos (trozos de escaleras, paredes y otros objetos) en combinaciones y composiciones inverosímiles. Pervivía, sin embargo, el trazo gestual, la calidad matérica, el color exaltado y la textura de su pintura previa. Estas etapas fueron dadas a conocer en el Museo de Bellas Artes (Caracas, 1965) y la Sala Mendoza (Caracas, 1966). Entre 1967 y 1968 abandona estos temas, así como la expresión gestual, para adentrarse en el estudio del espacio. Al principio, éste se manifiesta de manera virtual sobre la tela, poco después surge de la misma en relieve, hasta que finalmente unas estructuras surgen del lienzo, se separan de él y se apoyan, independientes, en el suelo o flotan en el espacio. Mérida presenta los resultados de esta investigación en la muestra colectiva Confrontación 68 (Ateneo de Caracas) casi simultáneamente con su marcha a Francia, en 1968.

Entre 1968 y 1973 se residencia en París. Allí trabaja en el taller de Carlos Cruz-Diez, se integra a la llamada segunda generación de artistas ópticos y cinéticos, y se dedica a la búsqueda de lo que denominó “la dinamización de la materia”. Entre las varias propuestas que expresan este propósito destacan unas cajas que contienen polvo, arena o aserrín sometidas al movimiento producido por un motor que modifica continuamente la organización de las partículas. La sucesión constante de situaciones que sufre el material utilizado se asemeja a los cambios que, producto de las fuerzas telúricas, modifican la superficie de la Tierra. Pero lejos está Mérida de pretender producir un modelo geológico: en sus composiciones, juntos o inherentes a la materia en cuestión, hay que tener en cuenta elementos y factores como el pigmento, el volumen, el movimiento, que habían animado desde siempre su propuesta artística o que habían comenzado a hacerlo desde su llegada a la capital francesa. Las obras resultantes, entre ellas las series Crashel y Catálisis, son de diversos formatos, pero en las más grandes es en las cuales el fenómeno pretendido ocurre con mayor plenitud. Una muestra de estas experiencias fue presentada a su regreso al país en la Sala Mendoza (Caracas, 1973).

De nuevo en Venezuela, reanuda su labor como productor de escenografías para cine y televisión. Para su muestra de 1976 en el Museo de Bellas Artes (Caracas) se ha quedado con el gran formato o, más bien, la escala ambiental. A las grandes Crashel y Catálisis se suma ahora la serie Rugopanishad: grandes telas animadas y arrugadas que semejan accidentes orográficos sobre la superficie del muro. En 1978 su trabajo ha evolucionado hasta prescindir de los motores. Ahora las cajas de aserrín teñido, de formato pequeño o mediano, son activadas directamente por el público. Con el título de Manipulables, son presentadas en Graphi/CB2 (Caracas).

En 1983 se establece definitivamente en París, donde su trabajo como escenógrafo consume gran parte de su tiempo y, aunque no abandona la práctica del arte, no expone individualmente durante una década. A comienzos de los años noventa interrumpe este período de silencio con pequeñas muestras en Alemania, Francia y Venezuela. En sus obras de los años ochenta y noventa, el movimiento, la materia y el color continúan siendo los ejes de su trabajo, así como las cajas se mantienen como su soporte más frecuente. En algunas acumula materiales de diverso tipo (arena, desechos metálicos), siempre de gran variedad cromática. Pero siguen destacando las cajas giratorias con arena, aserrín, limaduras de metal, pigmento seco, yeso pulverizado o piedra molida, que se reorganiza continuamente, como rehaciendo una y otra vez la composición, sobre una pintura abstracta (de una curiosa amalgama de estilos: geométrico, informalista y expresionista) plasmada en el fondo de la caja. Esta etapa de su creación fue presentada en el Centro Cultural Eladio Alemán Sucre de Valencia (Venezuela, 2000).

Manuel Mérida vive y trabaja en París.

manuel-meridaManuel MÉRIDA

Cercle orange signal, 2013