MATHEUS Jesús

Recibe su formación en el taller de Pedro Centeno Vallenilla (Caracas, 1974-1976), la Escuela Cristóbal Rojas (Caracas, 1975), la Escuela Nacional de Bellas Artes de la Universidad Federal de Río de Janeiro (1977-1981), el Centro de Enseñanza Gráfica (Cegra, Caracas, 1987) y el Instituto Universitario de Estudios Superiores de Artes Plásticas Armando Reverón (IUESAPAR, Caracas, 2012).

A mediados de los años setenta, en Caracas, da inicio a una serie de paisajes casi abstractos bajo el título de Notaciones, la cual continúa durante su estadía en Río de Janeiro (1976-1981). En esta ciudad surge su interés por la imaginería prehispánica, que lo lleva a Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia para visitar sitios arqueológicos y estudiar la arquitectura y la simbología de las antiguas civilizaciones suramericanas. Comienza entonces, en el terreno de las artes gráficas, una reinterpretación personal del universalismo constructivo de Joaquín Torres-García. Sus grabados de esta época nos muestran signos o imágenes de figulinas prehispánicas organizadas en estructuras reticulares y repetidas serialmente.

Tras su regreso a Caracas en 1987, Matheus perfecciona su técnica gráfica en el Cegra. Sus series de grabados se organizan por entonces en instalaciones que tienen un marcado carácter cultual, como si se tratase de altares religiosos. En 1991, sus creaciones comienzan a manifestar un carácter sincrético: las iconografías propias de diversas civilizaciones americanas convergen en una misma obra, con el añadido de caracteres tipográficos (representando acaso la civilización actual), así como el empleo de nuevas técnicas y estrategias, como la fotocopia y el apropiacionismo. Estos trabajos, que actualizaban y fusionaban la imaginería prehispánica con el presente, fueron presentados en la muestra Plaza Mayor (Casa de las Américas, La Habana, 1993).

Tal como proponía el universalismo constructivo, la obra de Matheus acusaba un proceso de síntesis y abstracción que se desarrolló paralelamente a una evolución de la técnica que lo llevó de la gráfica monocromática a un dibujo polícromo y, a continuación, a una pintura que nuevamente manifestaba una cualidad monocroma. Este desarrollo quedó plasmado en la exposición Casa de signos (Galería Leo Blasini, Caracas, 1997). En sus primeras pinturas, la iconografía prehispánica mantiene su posición referencial, pero su simplificación, diríase que su abstracción, así como su inserción en una atmósfera más densa le otorgan un alcance universal. En Imaginería nómada (Sala Mendoza, Caracas, 1999), Matheus lleva aún más lejos su idea del sincretismo. El pasado y el presente se cruzan en grabados, piezas de madera, libros y otros materiales que dan lugar a una suerte de ambientación en la que confluyen todos los tiempos.

Tras esta experiencia, el artista vive una temporada en Nuevo México (Estados Unidos), donde estudia las culturas Pueblo y Navajo, así como los glifos náhuatl. La síntesis que desde años atrás está teniendo lugar en su obra, alcanza en sus nuevos trabajos gráficos una dimensión sin precedentes. La figura, al tiempo que se sintetiza a la manea de un glifo, un grafismo simple pero con significado, se erige también como un tótem, como un gran símbolo individual o colectivo. Para Matheus ha sido un camino en apariencia paradójico: mediante la reducción, la simplificación, ha arribado a la grandeza de un arte universal y trascendente. Desde el punto de vista plástico, ha arribado ya a la abstracción, pero a una abstracción muy personal.

A partir del 2000, Matheus convierte a la ciudad de Boston en el eje de sus actividades y, en 2005, en su lugar de residencia definitivo. Son años durante los cuales la síntesis evoluciona hacia el minimalismo y la abstracción del signo se vuelve geometría. Tres son los elementos recurrentes en sus creaciones a partir de este momento: el cuadrado, la composición ortogonal y el listón de madera. El cuadrado, que se instaura como motivo fundamental en su obra después de una etapa de investigación de las posibilidades de las figuras planas (en las series Bolts, Echoes y Stepped Forms, 2002-2008), abunda en significados éticos y espirituales a pesar de su forma eminentemente racional, como en la serie Square (iniciada en 2008). La composición ortogonal, uno de los recursos por excelencia del arte constructivista más racionalista, da lugar a series tan evocadoras, sensibles y poéticas como Steles (2010-2013) y Tectonics (iniciada en 2012). Por su parte, listones de un acabado blanco, perfecto, fueron reunidos en la instalación The White Room (2008) como estructuras primordiales para una arquitectura de la trascendencia. No son excluyentes, estos elementos, de las series señaladas: como leitmotivs se manifiestan, con frecuencia combinados y apariencias distintas, en la obra reciente de Matheus, ya sea ésta pictórica, escultórica, gráfica o de instalación.

Jesús Matheus vive y trabaja en Boston, Massachusetts, Estados Unidos.

img_4855

Jesús MATHEUS