LEUFERT Gerd

Recibe su formación en Alemania, en la Escuela Superior de Diseño de Hannover (1933), la Escuela de Artesanía de Maguncia (1935-1936) y la Academia de Bellas Artes de Münich (1939). Trabaja como diseñador gráfico en esta ciudad hasta que, en 1951, emigra a Venezuela. En Caracas se desempeña como director de arte de una agencia publicitaria. Entre 1953 y 1955 se residencia con Gego, su pareja, en Tarma, donde se aboca a la creación artística. En 1960 viaja a Estados Unidos donde realiza estudios de artes gráficas en Iowa State University (Ames, Iowa) y en Pratt Institute (Brooklyn, Nueva York.

En 1961 su pintura es claramente informalista, monocroma y de superficies muy texturadas. A mediados de la década, un colorido exaltado invade su paleta en una serie de obras abstracto-geométricas en la que los contrastes cromáticos y los efectos retinales sustituyen el anterior dominio del blanco y el negro. Surgidas como impresiones del paisaje neoyorquino o venezolano, la crítica de la época destacó la coincidencia de la racionalidad formal y la emoción poética en estas pinturas.

Posteriormente, Leufert se aleja del diseño gráfico como arte aplicado para adentrarse en un arte puro de experiencias visuales y esencias comunicativas. Produce así una serie de formas emblemáticas en perfecto equilibrio entre lo estético y lo referencial, las cuales da a conocer en tres exposiciones individuales realizadas en el Museo de Bellas Artes de Caracas –Visibilia (1966), Flechas (1972) y Nenias (1985)–, así como en ediciones impresas –Visibilia (1966), Imposibilia (con Nedo M.F., 1968), Nenias (1969) y Sin arco (1971)–.

A comienzos de los años setenta incursiona en la escultura con los Listonados, conjunto de marcos para pinturas, tallados y coloreados muy estéticamente, si bien desprovistos de lienzo. Exhibidos en la Galería Conkright (Caracas, 1976), son obras desconcertantes y paradójicas, pues enmarcan el vacío o, dependiendo de su ubicación, fragmentos de la realidad circundante.

Al iniciarse la década de los ochenta, Leufert practica tanto la fotografía como el dibujo a tinta. Mediante esta última técnica continúa una serie de paisajes europeos, iniciados en 1963, que habían evolucionado hasta una abstracción de carácter lírico. En la fotografía, centrada en su medio más íntimo y familiar, Leufert logra, no obstante el limitado entorno, imágenes de gran riqueza y expresividad. En 1990, año en que recibe el Premio Nacional de Artes Plásticas en Venezuela, comienza a mostrar al público esta última faceta de su producción. Las tomas fotográficas son primero presentadas en Penthouse B (Sala RG, Caracas, 1990), y posteriormente intervenidas y preparadas como ensamblajes para Crónica apócrifa (Centro Cultural Consolidado, Caracas, 1992). Por su parte, las tintas abstractas, algunas de origen fortuito (al entintarse mientras Leufert pintaba otros trabajos) son expuestas en Espacios imaginarios y reales y Los papeles de abajo (Museo de Bellas Artes, 1994 y 1995).

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Gerd LEUFERT

Upata, 1966

Foto: Ricardo Jimenez