GERZSO Gunther

Reside durante su infancia y juventud entre México, Suiza y Estados Unidos, donde estudia en la Cleveland Play House (1935-1940). Ejerce la escenografía (tanto en teatro como en cine) en México, Francia y Estados Unidos, labor que le permite trabajar con cineastas de la talla de Luis Buñuel y John Ford. Inicia su carrera como pintor autodidacta a mediados de la década de los años treinta. Dibuja y pinta temas tradicionales mexicanos hasta que en su obra se hace evidente la influencia de los artistas y escritores europeos surrealistas que llegan a México huyendo de la Segunda Guerra Mundial –André Breton, Benjamin Péret, Wolfgang Paalen, Remedios Varo y Leonora Carrington, entre otros–, con los cuales entabla una estrecha amistad.

En 1946, contagiado por el entusiasmo de sus amigos surrealistas y tras un viaje por el sudeste de México, vive una “revelación” del arte prehispánico y logra apreciarlo como nunca antes lo había hecho. Esta experiencia pone fin a su práctica del surrealismo ortodoxo y lleva su pintura hacia una singular expresión de tendencia abstracta, inspirada en las formas del arte y la arquitectura prehispánicas, en la que prima lo emocional y se hacen presentes recursos surrealistas (lo onírico, lo subliminal) y cubistas (la composición, el ordenamiento visual).

En 1950 realiza su primera exposición individual (Galería de Arte Mexicano, México D.F.). En ella muestra una serie de paisajes arcaicos o atemporales inspirados en los monumentos prehispánicos. Poco después, Gerzso sustituirá en estos “paisajes interiores” la inspiración precolombina por la evocación de otras arquitecturas antiguas, como la de Grecia. Ya para entonces, como rasgos que permanecerán hasta el fin de su trayectoria, los planos de color comienzan a sugerir muros, cortinas, persianas o incluso pieles, que a veces se muestran rasgados o fracturados, permitiendo entrever detrás de ellos extraños rituales o descubrir vestigios de los mismos. Junto a estos “paisajes interiores” (que en ocasiones casi derivan en paisajes reales), Gerzso desarrolla la categoría de los “paisajes-personajes”, identificados incluso como verdaderos autorretratos.

No es sino hasta inicios de los años sesenta cuando se profesionaliza como pintor y, en 1962, abandona su carrera de escenógrafo. Al año siguiente se presenta una exposición retrospectiva de su obra en el Museo Nacional de Arte Moderno (México D.F.). Practica otras técnicas, entre ellas las artes gráficas (a partir de 1974), el vitral (como el que realizó para el Hotel Aristos en 1978) y la escultura en plata y bronce. Recibió numerosos reconocimientos, entre ellos el premio Guggenheim Fellowship (1973) y el Premio Nacional de Bellas Artes (México, 1978).

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Gunther GERZSO

Paisaje Azul-Verde, 1968

Foto: Mariano Costa Peuser