CRESPIN Elías

Desde muy joven se inicia en el arte de la mano de Gego y Gerd Leufert (sus abuelos). Sin embargo, su vocación por las matemáticas lo lleva a obtener el título de Licenciado en Computación en la Universidad Central de Venezuela (Caracas, 1990). Durante varios años ejerce como programador de software hasta que –luego de imaginar cómo sería el Cubo virtual de Jesús Soto si se le aplicara movimiento– decide aprovechar sus conocimientos profesionales en el terreno del arte. De esta forma, a partir de 2002 desarrollará una propuesta artística centrada en la investigación del movimiento, el espacio y el tiempo.

En 2005 es invitado a participar en ArtBots 2005 (Dublín), exposición periódica internacional en la que convergen el arte y la robótica. Lo hace con Malla electrocinética 1 (2004), obra en la que Crespin otorga un movimiento de ondulación a una estructura reticular de alambres de acero inoxidable y plomadas, gracias a una serie de motores ocultos controlados mediante un software de su propia creación. Esta pieza le valió el premio Artist’s Choice, otorgado por el resto de los participantes.

De regreso en Venezuela presenta en Electrocinéticas, su primera muestra individual (Canal Centro de Producción Cultural, Caracas, 2006), tres esculturas electrocinéticas para las cuales logra programar movimientos más fluidos y naturales, perfeccionando la que es una de sus búsquedas primordiales: la ilusión de organicidad. Una de estas esculturas, Tetralineados (2005), representa una variante con respecto a sus anteriores trabajos: la conforman 32 cuadrados de alambre sin uniones entre sí (“elementos disconexos”, como los llama Crespin), cuya alineación es modificada continuamente mediante motores programados, lo que da lugar a un volumen virtual (ya no una superficie) en movimiento.

En 2006 asiste por primera vez a ferias de arte, eventos en los que obtiene un éxito rotundo y tras el cual su obra comienza a ingresar en las colecciones de prestigiosos museos de América. También este año es invitado a participar en la exposición inaugural del Kinetica Museum (Londres), institución dedicada a la difusión del arte producido con nuevos medios y tecnologías. En 2008 forma parte de la muestra colectiva Universal Man (Olympia Exhibition Center, Kesington, Londres) con Circuconcéntricos (2006), escultura electrocinética también conformada por “elementos disconexos”, en este caso círculos. En 2009, gracias a dos muestras colectivas celebradas en Houston y en Nueva York, Crespin da a conocer su obra en Estados Unidos. A partir de entonces, los “elementos disconexos” pueden ser triángulos, pentágonos o simplemente ángulos, como en Angulados alfa y Angulados beta (2009).

Este último año –tras una visita al taller de Carlos Cruz-Diez durante la cual puede apreciar la serie Transchromie–, Crespin incorpora el color a su obra. Inspirado en el trabajo del maestro del cinetismo, expande su serie de los Tetralineados con nuevas obras construidas a partir de pequeñas láminas cuadradas o circulares de acrílico, de colores transparentes, que animadas por motores se superponen y reordenan, dando lugar a combinaciones cambiantes de colores, sombras y reflejos.

En 2010 tiene lugar la primera muestra individual de Crespin en París, su lugar de residencia desde 2008. La exposición incluye Hiperficie, una escultura electrocinética de gran formato que otorga título a la muestra. Se trata de una gran superficie virtual flotante construida a partir del movimiento individual de sesenta varillas de acero inoxidable accionadas por 120 motores. Esta obra –como ocurre con todas las creaciones de Crespin– es capaz de capturar al espectador no sólo por sus armoniosos movimientos y su transformación cíclica y cadenciosa, sino además por el juego entre luminosidad y sombras al que da lugar. Al año siguiente interviene en Once tipos del 11 (Sala Mendoza, Caracas), una selección de arte joven y experimental venezolano. Obras de esta época, como TriNet y 4Net (2011) reproducen una suerte de ciclo eterno que va del orden al caos (aparente, ya que está ceñido a una estricta programación matemática) y viceversa.

En 2012, con el título de Parallels (Cecilia de Torres Ltd., Nueva York) reúne siete esculturas electrocinéticas que se relacionan dialécticamente con las sombras que proyectan sobre un plano blanco; destacan entre ellas Plano flexionante 2 y Plano flexionante 3, cada uno de casi seis metros de longitud. Por su parte, la serie Circuconcéntricos, que había sido desarrollada en acero inoxidable, latón y dibond, alcanza en 2013 una pureza sublimada en ejemplares confeccionados en acrílico transparente o de colores fluorescentes. Con su participación en Dynamo. Un siècle de lumière et de mouvement dans l’art, 1913-2013 (Grand Palais, París, 2013), la obra de Crespin queda consagrada en el canon del arte cinético universal.

Una línea de trabajo que Crespin practica con frecuencia en sus esculturas electrocinéticas de 2013 y 2014 viene dada por la interacción (entre sí y con la sombra que proyectan) de figuras geométricas simples (cuadrados, cubos, paralelepípedos) pero no conformando una única gran superficie o volumen virtual, sino complejos sistemas dinámicos de formas independientes, tal como ocurre en las piezas 12 planos en línea (2013) y 16 cuboides (2014), entre otras. En su individual de 2014 (Temps suspendu, Galerie de la Marine, Niza, Francia) continúa su investigación con grandísimos formatos (Plano flexionante 4) y plantea por primera vez una interacción coreográfica entre su obra y el sonido, con la colaboración del compositor Jacopo Baboni-Schilingi.

Elías Crespin vive y trabaja en París, Francia.

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Elías CRESPIN

Angulados Alfa, 2009