BERMÚDEZ Lía

Asiste a la Escuela de Artes Plásticas y Aplicadas de Caracas (1944-1946), donde recibe de Jesús Soto y Ernesto Maragall sus primeras orientaciones. En 1948 se traslada a Maracaibo e ingresa a la Escuela de Artes Plásticas Julio Árraga (1948-1950). Por entonces su trabajo es figurativo, pero pronto descubre que el abstraccionismo representa para ella un mayor y atractivo reto.

Renuncia así a la representación de la realidad para adscribirse a la pintura abstracto-geométrica, y no tarda también en dar el salto al arte tridimensional. En su primera exposición individual, en el Centro de Bellas Artes de Maracaibo (1957), coinciden lacas sobre madera con series de estructuras geométricas colgantes. Desde entonces, su búsqueda concreta y materializa líneas y formas, a diferencia de la disolución de éstas en efectos ópticos propia del cinetismo.

A partir de esta época, su obra tridimensional, aunque incipiente, comienza a integrarse a la arquitectura. Así, a finales de los años cincuenta, produce murales y esculturas que interactúan con el paisaje, la arquitectura y los transeúntes, primero en espacios urbanos en Maracaibo y, años después, también en Caracas.

A principios de los años sesenta, su vocación experimental y su interés por el estudio de los materiales la hace permeable a la influencia informalista. Fruto de ello son las Piedras germinadas, en las cuales una enigmática floración metálica se abre paso desde el interior de una roca. Ya a finales de la década, los metales comienzan a perfilarse como sus materiales predilectos. Es así como el hierro se convierte en protagonista de sus Relieves y Colgantes de los años setenta. En la puerta del Banco Central de Venezuela (1978) y la escultura para la Plaza Baralt (1979), ambas en Maracaibo, así como en otras de menor formato, Bermúdez logra crear ritmos en el espacio gracias a la colocación continua o interrumpida de estructuras tubulares.

La evocación orgánica que caracteriza su trabajo se acentúa durante los años ochenta, producto de una aguda observación de las estructuras propias de la naturaleza. Sus obras de entonces, de vivo colorido, sugieren así formas de mariposas, murciélagos y conchas, en las que el movimiento y la suspensión sugeridos se establecen entre los temas recurrentes de la artista. De este período son sus esculturas para la Estación Colegio de Ingenieros del Metro de Caracas (1982), el Palacio de la Justicia (1987) y la Torre Corp Banca (1988). Esta década culmina con su gran exposición retrospectiva en el Museo de Arte Contemporáneo de Caracas (1989).

Nuevas variantes de las Piedras germinadas, en las que intervienen materiales como el bronce y el asfalto, se encuentran entre los trabajos más recientes de Bermúdez, a quien le fue otorgado el Premio Nacional de Artes Plásticas en 2006.

Lía Bermúdez vive y trabaja entre Maracaibo y Caracas.

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Lía BERMÚDEZ

Foto: Mariano Costa Peuser