ALPUY Julio

En 1940 ingresa al Taller Torres-García, donde estudia y pone en práctica las ideas artísticas de Joaquín Torres-García. En 1943 da inicio a la serie Chimeneas, en la cual abstrae los distintos elementos del paisaje urbano para mostrarlos en su forma básica. Presenta así su noción de la abstracción, que no implica la ausencia de representación sino la extracción de lo esencial de un determinado concepto. Al año siguiente participa con dos murales en la decoración del Hospital Saint Bois de Montevideo. En sus escenas de grupos humanos y naturalezas muertas de finales de los años cuarenta, construye los objetos a partir de líneas verticales y horizontales que dan como resultado figuras de formas planas a las que el artista otorga colores primarios. La muerte de Torres-García en 1949 pone fin a una etapa en la que Alpuy había seguido dogmáticamente las propuestas y recomendaciones de su maestro.

A principios de la nueva década participa en la exposición Torres-García and his Workshop (Pan-American Union Exhibition, Washington D.C., 1950) y visita con frecuencia Buenos Aires, donde pinta paisajes urbanos. Entre 1951 y 1953 viaja por Europa y el Medio Oriente. De regreso a Montevideo se reintegra al Taller Torres-García. En los murales y pinturas que realiza entonces, en lugar de ocupar las estructuras cuadriculadas con símbolos, Alpuy introduce en ellas escenas completas asociadas a actividades humanas; poco después, la cuadrícula tenderá a desaparecer. Este desarrollo del universalismo constructivo no logra el apoyo de sus compañeros del Taller, por lo cual Alpuy decide dejar Montevideo.

Entre 1957 y 1959 vive en Bogotá (Colombia), donde pinta vistas urbanas que expone en la Biblioteca Luis Ángel Arango. En ellas ha abandonado ya la exclusividad de las estructuras ortogonales para combinarlas con diagonales que otorgan a la obra una sensación espacial sin recurrir a la perspectiva. En 1959 pasa una temporada en Dortmund (Alemania), donde la vida industrial le inspira escenas que revelan una nueva paleta. Posteriormente, vive unos meses en Caracas (Venezuela), donde expone en la Sala Mendoza.

En 1961 llega a Nueva York, donde continúa pintando vistas urbanas, si bien pronto considera que ya la pintura no es el medio apropiado para su progreso artístico. Comienza entonces a experimentar con madera. Los resultados son una serie de relieves con reminiscencias paisajísticas, en los cuales comienza a privar, cada vez con mayor insistencia, la presencia de símbolos. En 1964 regresa a Montevideo y muestra su obra reciente en el Centro de Artes y Letras de El País. Sus relieves de entonces contienen todo un despliegue de técnicas y materiales: desde dibujos en tinta sobre madera hasta incrustaciones de vidrio, desde figuras talladas hasta formas incisas. Tras un par de temporadas en Europa, regresa a Nueva York en 1968. Con la nueva década, Alpuy incursiona en la escultura en madera, obra que muestra en el Guggenheim Museum (Nueva York, 1971) y el Center for Inter-Ametrican Relations (Nueva York, 1972).

A mediados de los años setenta vuelve a pintar y lo hace con el ser humano en un idealizado ambiente natural como tema. Expone su nueva pintura en la Galería Losada de Montevideo (1976). Entre 1979 y 1981 vive una temporada entre Montevideo y Buenos Aires, donde realiza murales para la Embajada uruguaya, y posteriormente regresa a Nueva York. Su última producción, tanto pictórica como escultórica, es reduccionista y sintética. En la primera, si bien mantiene la temática de un par de décadas atrás, las figuras se muestran separadas en campos de color; en la segunda, las piezas se yerguen como formas totémicas que muchas veces aglutinan en sí mismas los elementos e ideas de toda la trayectoria de Alpuy.

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Julio ALPUY

Constructivo sin titulo, 1948

Foto: Mariano Costa Peuser

Taller Torres-García.- Espacio inaugurado por Joaquín Torres-García en 1943 y dedicado a la enseñanza y al trabajo colectivo de acuerdo a los preceptos del universalismo constructivo. Entre sus miembros se cuentan Julio Alpuy, Gonzalo Fonseca, José Gurvich, Manuel Pailós, Francisco Matto, Sergio de Castro, Elsa Andrada, Horacio Torres y Augusto Torres. Tras la muerte del maestro (1949) y la muestra colectiva Torres-García and his Workshop (Pan American Union, Washington D.C., 1950) el Taller continúa sus actividades, si bien algunos de sus miembros se distancian de él temporal o definitivamente, hasta su cierre en 1962.

Universalismo constructivo.- Síntesis entre la estética geométrica y constructivista con la simbología de las culturas americanas precolombinas que desarrolló Joaquín Torres-García a partir de su regreso a Montevideo en 1934. Durante una década, el artista elaboró y difundió sus ideas en numerosas conferencias que compiló y publicó en 1944 bajo el título de Universalismo constructivo. En la estética de Torres-García privaba la estructura (rígida y cuadricular) y los signos (esquemáticos e inequívocos) por encima de la expresión subjetiva.